martes, 2 de agosto de 2016

Carta a la Parroquia. Fiestas sacramentales

Queridos feligreses:

Permitidme manifestaros que yo también necesito un poco de fiesta de prau y salir de tantos atolladeros en que me meten y lo que es peor, me meto… necesito veros, repartir el regalín de la Virgen de Covadonga que hago disimuladamente no sea que algún laiquín se enfade. Los pinchos estarán bien, les tortielles estarán sabrosines y siempre encontramos gente para compartir sonrisas, recuerdos y algún que otro beso, que las fiestas están para eso.
En estos tiempos atropellaos donde cada día somos un número más y donde la tentación de dominarnos y no escuchar razones para una buena convivencia está a la orden del día, en nuestra parroquia las dos asociaciones cumplen con éxito el crear fraternidad y buena convivencia.

Permitidme una de esas conversaciones de chigre que me encantan. La persona en cuestión se llama Juan (no corresponde su nombre) ocurrió hace unos meses un domingo. Pasas en el coche y te preguntas porque no pararte un poco. En un buen chigre encuentras compañía y gente que te anima. No era tarde, me encontré con Juan, la única persona que estaba allí.
-Buenos días, dije
-Buenos días Sr. Cura, parece un poco cansado.
-Sí, es verdad, me sucede a veces.
-El otro día le dije a mi mujer, que pensaría Vd., que no me ve nunca en la Iglesia.
-Juan, te voy a decir una cosa, la mejor misa es ésta el respeto mutuo y que siempre que me ves me recibas con esa alegría aparte de pagarme el vasu jeje. Es lo que se te pide Juan y tu cura te lo agradece y claro, vernos en la fiesta por la noche.
-Mire a veces lo paso muy mal me dice Juan ya sabe los trabayos que hice en mi vida, por la noche me falta aire pero si viera que me acuerdo de mi madre y de cuanto ella rezaba y como nos alimentaron a ocho hermanos con tanto sacrificio que pienso que lo mío no es nada.
-Me alegro Juan de verte por aquí y ya sabes quiero que sepas que ser amigos en esta sociedad tan egoísta es un regalo de Dios.

Cuanto bien se puede hacer en una fiesta. Que disfrutemos de la Sacramental de Roces, de tanta gente buena y sencilla y no tengamos la tentación de buscar los caminos de la soberbia y del orgullo que producen deshumanización y división.

Felices fiestas, vuestro párroco.

jueves, 14 de julio de 2016

La aventura de descubrir al otro también en política

Sería bueno que nos preguntáramos porque no ha sido posible el acuerdo, y que podemos aprender ahora algo que se materialice en opciones serias y realistas.

Tendríamos que preguntarnos si no hay más remedio que abandonarnos a la constatación clásica de Hobbes de que, el hombre es un lobo para el hombre, es decir que el adversario político es un enemigo cuya influencia debe ser neutralizada, con el que no hay nada que dialogar. En este caso nos vemos abocados que se favorezcan las alianzas ahorrándonos la cultura del encuentro.
La democracia que ahora disfrutamos es fruto de una generación que sufrió  el horror del enfrentamiento fratricida, pero que aprendió en sus propias carnes  que el camino no es anular el adversario.

El deseo de paz, de convivencia, e incluso perdón, hizo que los políticos de la transición fueran menos presuntuosos, muy abiertos al diálogo.
Es necesario que se encuentre espacio en nosotros, la experiencia elemental de que el otro es un bien para la realización de nuestra propia persona. Y esta experiencia se abrirá paso en la medida que descubramos nuestra necesidad de compañía, de construir juntos, de preocuparnos por el bien de los demás, de amar y ser amados, de abrazo en nuestro error y de significado en el dolor.

Lo contrario de esta conciencia es la ideología. Por eso es urgente desacralizar la política, nadie tiene poder mesiánico, o salvadores de los pobres. La política debe asumir el papel de el humilde de servidora de los ciudadanos.

El Papa Francisco con sus gestos públicos nos habla de diálogo, no de negociación, negociar el llevarse la propia tajada de la tarta común. El mejor modo para dialogar es hacer las cosas juntos. Construir juntos.
La aportación de los cristianos en el mundo pasa por esta cultura de diálogo. La actividad social y caritativa de la Iglesia pasa por esta cultura, Cristo ha dado la vida para reconciliarnos.

Vuestro párroco

miércoles, 29 de junio de 2016

Las Tres Puertas. Sagrada Familia

D. Etsuro Sotoo, escultor japonés
Cuando Etsuro Sotoo ganó el concurso para realizar las tres puertas de la fachada de la Basílica de la Natividad hace diez años, nadie había podido imaginar que serían tan bellas. 
Desde el momento que se colocaron en su lugar definitivo, pareció que estuvieran allí para siempre.
La única fachada construida en vida por el gran arquitecto catalán estaba esperándolas. 

La primera fue la del portal de la Caridad, una puerta de dos hojas dedicada a los esposos José y María. El verde la de la hiedra se colorea de rojo dejando entrever sus iniciales J y M.
El maestro Sotoo explica que ha elegido la hiedra como elemento de la naturaleza que mejor representa el amor. Para crecer cada rama necesita de la otra. 
Acercándose se descubre que hay parejas de insectos escondidos entre las ramas. Cada niño que pasa los toca. Las puertas son de bronce, al igual que las personas crecen dentro de una relación, así el bronce se hace más brillante al tocarlo. El continuo contacto no lo estropea muy al contrario lo hace más bello. 
Es la belleza viva de la vida. Una vida es bella cuando está llena de esperanza y el portal dedicado a esta virtud alberga una puerta en la que los lirios resaltan entre las cañas.
Las cañas tienen raíces superficiales y cualquier ráfaga de viento puede arrancarlas pero siempre vuelven a arraigar y crecen de nuevo. El agua es el origen de la vida , como el bautismo es la raíz de la esperanza cristiana. Estos lirios crecen en las hendiduras de la rocas  al borde  de los riachuelos . en las hendiduras de las rocas de las montañas de Montserrat. Son una imagen de la esperanza que alberga en las hendiduras del corazón humano. Las hojas interiores nos reservan una sorpresa. En su interior encontramos la arena del desierto que José tuvo que cruzar con su familia huyendo a Egipto. ¿Que esperaría encontrar más allá del desierto? un mar generoso, lleno de peces,  para alimentar a su esposa María y a Jesús su hijo. Todo un símbolo de esperanza de encontrar una vida mejor. 
Si levantamos la mirada vemos peces plateado saltando exultantes. La esperanza de José se hizo esperanza para todos. Los peces representan a los cristianos a todos los hombres de buena voluntad.

La última puerta que se completo fue la de la Fe. Miles de rosas sin espinas colorean sus hojas exteriores. Como dice Etsuro "En el corazón del que tiene la fe brota una flor eterna"
Todas las cosas de la vida pierden sus espinas no porque desaparezcan las pruebas, los dolores y las contradicciones sino porque todo esto tiene un sentido por la  fe. 

Gracias Maestro Sotoo.

Fuente: 

viernes, 10 de junio de 2016

Misericordia

Solo la misericordia es la respuesta ante el mal. Todos estamos confusos ante el dolor provocado o inconsciente, el dolor desgarrador llama de nuevo a nuestra patria, desde el miedo al terrorismo inesperado, a la fragilidad de una cabeza al volante terminado en una tragedia, y otra vez en Bélgica, el vacío muestra de nuevo su rostro violento y despiadado, su ciega violencia como dice el papa Francisco. 
También entre nosotros se experimenta la confusión en la que estamos educando a nuestros hijos consintiendo que una deshumanización acabe al final con valores como el respeto, el reconocimiento del pasado, la familia, fuente de tanta felicidad, o los mismos valores religiosos o humanos en los que se sustenta nuestra sociedad. Después los escándalos de corrupción que atacan la dignidad de las personas que queremos el bien, que no defraudamos y que nos sentimos asqueados.

¿Cómo podemos mirar estos hechos como personas y no sucumbir a la confusión y a la rabia?
Solo podremos hacerlo si no bloqueamos la necesidad urgente que estos eventos despiertan en nosotros de encontrar un significado, un porqué de este desorden global…  Cuanto más nos hiere el dolor más honda es la pregunta que sentimos dentro de nosotros aunque sea solo por un instante, antes de buscar una vida de salida a la distracción y al olvido.

Detrás de la fachada con la que nosotros, hombres, muchas veces distantes o sin vínculos hacemos ostentación de seguridad se impone ante nuestros ojos la profundidad de nuestra necesidad, la necesidad de que alguien cure nuestra heridas, este gran drama lo expresa nuestra fe desde la humildad de nuestra vida pidiendo, como hemos hecho estos días, con los niños para que el Señor mire nuestra debilidad humana, levante nuestra débil esperanza, pidiendo que todos, en el año de la misericordia, pongamos nuestra manos en los arados del trabajo y de la ordenación nuestras vidas, demasiado preocupados por el ocio y la vida fácil.

Al final el único camino para derrotar la violencia o el odio es la infinita misericordia de Dios, que es la definitiva reacción eficaz contra el poder del mal. Papa Francisco nos lo recuerda “Sólo allí donde hay misericordia termina la crueldad, termina el mal y la violencia”.
Quiero desearos a todos días de paz disfrutando de nuestras fiestas y la sincera amistad de todos, desear también a los hermanos sacerdotes un verano lleno de iniciativas y alegría en el Señor.


Vuestro párroco

sábado, 7 de mayo de 2016

Carta a los padres. Primeras Comuniones

La comunidad parroquial de Roces se siente en estos días madre, amiga y evangelizadora de vuestros hijos e hijas. Vuestros catequistas y la comunidad han intentado transmitirles la alegría de una iglesia amiga, de rostro hermano, llena de inquietudes, cercana a quienes más lo necesitan. Todos los domingos a las 10.30 hasta la 12.45 hemos estado durante dos años con la conciencia de que el Señor nos acompañaba en ese camino difícil de la transmisión de la fe. Gracias a todos, por habernos confiado vuestros hijos, estamos convencidos que la comunión  que compartiremos todos es el mismo Jesús que la Iglesia ha proclamado en el mundo: que Jesús ha vencido el mal salvando al hombre de la desesperación y de la soledad hermética, en la que la vida se cierra, donde solo el dinero, el individualismo y el vicio corroe la sociedad, engendrando el mal.

En un libro de Ernesto Sábato se describe la vida con esta amarga constatación  “los muros de este infierno serán cada día más herméticos“. Son las palabras de un hombre que había destruido todo lo que él más amaba, son palabras sin esperanza, la desesperación de sentirse solos ante el mal y que nadie podrá entrar dentro de él.
Es ahí donde Cristo se conmueve ante la humanidad humillada y perdida.
Jesús entra y se conmueve invitándonos a ver en la fe un camino de luz y esperanza. El encuentro de Jesús en el evangelio nos invita a dejarle entrar. En la medida que entra dentro de nuestros muros, también en los sitios más oscuros se pude iniciar un camino lleno de luz y esperanza que es lo que necesitan nuestros hijos para una vida plena y feliz.
La belleza de la fe, de vivir como hermanos, de disfrutar de la sinceridad y la obediencia de vuestros hijos es el fruto del trabajo que hemos hecho.  

Deseo vivamente que os encontréis con el Señor a través de vuestros hijos y del encuentro con vuestro sacerdote que representa la compañía de la Iglesia que os quiere como hijos.
Los catequistas y toda la comunidad cristiana de Roces se une a la alegría del encuentro con El Señor que se hará presente encada uno de vuestros hijos e hijas y que seamos todos una pequeña luz que ayude a nuestra sociedad a buscar el bien.

Con afecto vuestro párroco

miércoles, 4 de mayo de 2016

En lo hondo del dolor, el alba de la resurrección

Durante cuarenta años he dado clase en una escuela primaria concertada. He trabajado a diario desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, podía variar ese tiempo. Han sido los más bellos de mi vida. Este trabajo ha sido mi pasión quería amar y ser amada. Estas son las motivaciones que me han impulsado a respetar los horarios y, después de volver a casa  a corregir los deberes y programar las clases sobre todo a darlo todo para educar a estos niños con tantos problemas didácticos  y dificultades de comportamiento.

Educar significa sacar lo mejor de cada alumno y saber más allá de sus dificultades del presente, tan complejo y problemático. Fui aprendiendo a trabajar y ver en cada uno de mis alumnos sus talentos mas allá de todas sus dificultades, de manera que el niño pudiera afianzar su autoestima. Esto parece fácil decirlo, pero saber más allá es la verdadera dificultad que hay que acometer para poder educar ya que todos somos proclives a juzgar teniendo en cuenta solo el presente.

Al cabo de cuarenta AÑOS DE TRABAJO–PASIÓN entró en mi la enfermedad. Todo cambió de repente. Me vi obligada a tomar medicamentos fuertes a causa del dolor por la metástasis, fui perdiendo mi autonomía  y me cuesta caminar. 
En esta circunstancia he conocido la minusvalía pero no he perdido mi serenidad. He vuelto a descubrir los valores que llenan mi vida, el calor de mi familia, el sufrimiento de tantas personas que pasan por la misma prueba que yo y he comprobado que en el hondo del dolor y en la oscuridad de la cruz se anuncia un alba de resurrección

Entiendo ahora que hace falta coraje para afrontar la enfermedad para hablar de ella para hacer como si nada, y para decir a los demás que hace falta la fe para poder luchar. Esto es el cauce que se me brinda para anunciar a todos que Cristo ha resucitado.

María (ex maestra de un colegio concertado)

jueves, 28 de abril de 2016

Roces, Muñó, Santa María de la Cabeza

Son los tres hitos importantes de nuestro peregrinar en este mes, guiados por  nuestro párroco Don Vicente.

Ya en Muñó (Siero), nos dirigimos a la iglesia parroquial que, debido a su ubicación, es un estandarte de fe oteando el valle. Es un templo, que tiene por patrón a San Juan
Allí oímos la Santa Misa oficiada por Don Vicente. En cuya homilía citó a San Benito y sus  reglas, destacando como principales el amor al prójimo, el orden y la disciplina.
El  párroco de MuñóDon Manuel, nos invitó a la pintoresca y acogedora casa rectoral en cuya terraza compartimos una excelente comida, con parrilla incluida, y otros  exquisitos platos aportados entre todos y regados con sidra. La amistad, la colaboración, la alegría de  la feliz convivencia nos hacía sentir "Qué bien se está aquí". La estancia en Muñó finalizó con el baile de la Danza Prima.


El broche de oro fue la visita a la capilla de Nuestra Señora de la Cabeza en Meres. Allí rezamos el Rosario, un responso y finalizamos con el canto Salve Regina. ¡Fue un día feliz!

Foto de "familia" con el párroco de Muñó, D. Manuel