miércoles, 29 de junio de 2016

Las Tres Puertas. Sagrada Familia

D. Etsuro Sotoo, escultor japonés
Cuando Etsuro Sotoo ganó el concurso para realizar las tres puertas de la fachada de la Basílica de la Natividad hace diez años, nadie había podido imaginar que serían tan bellas. 
Desde el momento que se colocaron en su lugar definitivo, pareció que estuvieran allí para siempre.
La única fachada construida en vida por el gran arquitecto catalán estaba esperándolas. 

La primera fue la del portal de la Caridad, una puerta de dos hojas dedicada a los esposos José y María. El verde la de la hiedra se colorea de rojo dejando entrever sus iniciales J y M.
El maestro Sotoo explica que ha elegido la hiedra como elemento de la naturaleza que mejor representa el amor. Para crecer cada rama necesita de la otra. 
Acercándose se descubre que hay parejas de insectos escondidos entre las ramas. Cada niño que pasa los toca. Las puertas son de bronce, al igual que las personas crecen dentro de una relación, así el bronce se hace más brillante al tocarlo. El continuo contacto no lo estropea muy al contrario lo hace más bello. 
Es la belleza viva de la vida. Una vida es bella cuando está llena de esperanza y el portal dedicado a esta virtud alberga una puerta en la que los lirios resaltan entre las cañas.
Las cañas tienen raíces superficiales y cualquier ráfaga de viento puede arrancarlas pero siempre vuelven a arraigar y crecen de nuevo. El agua es el origen de la vida , como el bautismo es la raíz de la esperanza cristiana. Estos lirios crecen en las hendiduras de la rocas  al borde  de los riachuelos . en las hendiduras de las rocas de las montañas de Montserrat. Son una imagen de la esperanza que alberga en las hendiduras del corazón humano. Las hojas interiores nos reservan una sorpresa. En su interior encontramos la arena del desierto que José tuvo que cruzar con su familia huyendo a Egipto. ¿Que esperaría encontrar más allá del desierto? un mar generoso, lleno de peces,  para alimentar a su esposa María y a Jesús su hijo. Todo un símbolo de esperanza de encontrar una vida mejor. 
Si levantamos la mirada vemos peces plateado saltando exultantes. La esperanza de José se hizo esperanza para todos. Los peces representan a los cristianos a todos los hombres de buena voluntad.

La última puerta que se completo fue la de la Fe. Miles de rosas sin espinas colorean sus hojas exteriores. Como dice Etsuro "En el corazón del que tiene la fe brota una flor eterna"
Todas las cosas de la vida pierden sus espinas no porque desaparezcan las pruebas, los dolores y las contradicciones sino porque todo esto tiene un sentido por la  fe. 

Gracias Maestro Sotoo.

Fuente: 

viernes, 10 de junio de 2016

Misericordia

Solo la misericordia es la respuesta ante el mal. Todos estamos confusos ante el dolor provocado o inconsciente, el dolor desgarrador llama de nuevo a nuestra patria, desde el miedo al terrorismo inesperado, a la fragilidad de una cabeza al volante terminado en una tragedia, y otra vez en Bélgica, el vacío muestra de nuevo su rostro violento y despiadado, su ciega violencia como dice el papa Francisco. 
También entre nosotros se experimenta la confusión en la que estamos educando a nuestros hijos consintiendo que una deshumanización acabe al final con valores como el respeto, el reconocimiento del pasado, la familia, fuente de tanta felicidad, o los mismos valores religiosos o humanos en los que se sustenta nuestra sociedad. Después los escándalos de corrupción que atacan la dignidad de las personas que queremos el bien, que no defraudamos y que nos sentimos asqueados.

¿Cómo podemos mirar estos hechos como personas y no sucumbir a la confusión y a la rabia?
Solo podremos hacerlo si no bloqueamos la necesidad urgente que estos eventos despiertan en nosotros de encontrar un significado, un porqué de este desorden global…  Cuanto más nos hiere el dolor más honda es la pregunta que sentimos dentro de nosotros aunque sea solo por un instante, antes de buscar una vida de salida a la distracción y al olvido.

Detrás de la fachada con la que nosotros, hombres, muchas veces distantes o sin vínculos hacemos ostentación de seguridad se impone ante nuestros ojos la profundidad de nuestra necesidad, la necesidad de que alguien cure nuestra heridas, este gran drama lo expresa nuestra fe desde la humildad de nuestra vida pidiendo, como hemos hecho estos días, con los niños para que el Señor mire nuestra debilidad humana, levante nuestra débil esperanza, pidiendo que todos, en el año de la misericordia, pongamos nuestra manos en los arados del trabajo y de la ordenación nuestras vidas, demasiado preocupados por el ocio y la vida fácil.

Al final el único camino para derrotar la violencia o el odio es la infinita misericordia de Dios, que es la definitiva reacción eficaz contra el poder del mal. Papa Francisco nos lo recuerda “Sólo allí donde hay misericordia termina la crueldad, termina el mal y la violencia”.
Quiero desearos a todos días de paz disfrutando de nuestras fiestas y la sincera amistad de todos, desear también a los hermanos sacerdotes un verano lleno de iniciativas y alegría en el Señor.


Vuestro párroco